Sí,
Soy de donde vengo, soy de allá, donde parte la luna,
De allá, del último cráter que asoma a la luz.
De ahí surgen todas las danzas, de ahí viene la voraz fortaleza espiritual
Del ímpetu, de la oleada, del remolino del pensamiento, de la penumbra.
Allí descubrió mi ser su sentido, su añoranza, su sed.
Es que este zorzal no quiere soltar, porque su flor es demasiado dulce.
Es que el caqui maduro sabe mejor si es del árbol propio.
Y el libro se goza mejor si está en las manos de su autor.
Y la luna…
La luna alumbra mejor y más radiante
Si se observa con el compañero.
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