Ahí en el sillón de mi escondite puedo relajarme, bajo una música conocida
el ambiente empieza a envolverme y comienza la alfombra a tragarme...
qué mejor que aquella sensación?
cierras los ojos y todo se oye lejano , te sientes liviana, tanto que pareciera que flotaras..
nada puede interrumpir el momento porque todo lo que te toca se convierte en aquella
sensación.
Y es como una película a punto de llegar al climax, el cuerpo no se siente, pero sí, las ansias
de llegar pronto, pronto, pronto, pronto, a aquel lugar, en donde nadie jamás ha llegado.
La música pareciera que te invitara a soñar, a dejar de lado ese lugar físico tan superficial.
los ojos cada vez pesan más y aunque intentes abrirlos, es inútil porque aquellos ya no te pertenecen.
La libertad fluye por tu cuerpo como el agua.
sólo hay que esperar
esperar
a que llegue
la gran
Explosión.
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