martes, 13 de marzo de 2012

Decir o sentir o decir y sentir.

Cuando duelen ciertas palabras oscuras, ¿Cómo evitar esa explosión interna, esa que comienza en tu vientre como un nudo agrio y sube hasta la garganta dejándote sin aliento?
Los ojos se empañan y cambia la vibración de tu cuerpo, todo se vuelve inestable, pinchoso y peligroso... de pronto todo duele, hasta el piso tibio de los pies.
Es inevitable mirar a los ojos de enfrente sin sentir angustia, y es que aquellos que una vez te miran con protección, de pronto transmiten un agudo pinchazo en el centro de tu corazón.
Aveces pasa así, y qué se puede hacer?
Las palabras deplorables en defensa propia terminan por destrozar todo..
y es que todo el amor concentrado, en un par de minutos se transforman en dolor en forma de proyectil dirigible.
Aveces pasa así, ¿Y qué más podemos hacer si no perdonarnos?

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