Sí, lo admito, soy reencorosa, a tal punto que puedo cargar por años
un mal recuerdo, un dolor imperturbable por el perdón.
Sí lo admito, puedo echar en cara todos los daños ya perdonados,
puedo escupirlos al papel para ser releídos, para ahondar en la puntada.
Sí, lo admito vuelvo a llorar cada vez que recuerdo, y más aún, admito
que me gusta recordarlos, para aprender a replantear un perdón.
Sí, admito que tengo un problema de confiabilidad, porque siempre creo
que alguien esconde un propósito envenenado.
Sí, admito que despierto a oscuras, y tengo miedo de lo que haya más allá.
Admito que la gente me parece ordinaria, común, aburrida, y estúpida.
admito que cuando entablo conversación con alguna de ellas, río interiormente
por su estupidez que la conforma.Y admito además, rearmo mis diálogos para adecuarme.
Sí lo admito, me creo superior en muchos sentidos, y me siento una escoria como ser humano.
admito tener una bipolaridad que domina mi ser, y que transforman mi vida cotidiana.
Sí, admito no ser feliz, admito sentirme en la completa mierda todos los días de mi vida.
aunque mi cuerpo demuestre lo contrario.
Admito : Que converso conmigo, que lloro en las calles en noches de vapor, que creo que
no existo, que no hay mundo más temible que el pensamiento humano.
admito creer que me observan, admito sentir dolor por los éxitos ajenos, admito que no creo
en mí.
Confieso,
deseo ser mejor.
Como dijo García Márquez en una de las casas de Neruda...Confieso que he venido. Sea temprano o tarde, los hilos de letras se unen por amor o morbo, que ya se me hace casi lo mismo. Ya no tengo que recordarte que Dogville nos mordisquea los talones, sí te recuerdo que hay que bañarse por lo menos día por medio.
ResponderEliminarOtra confesión... no me creas nada. ;)