Golpear, barrer, gritar, correr, llorar, agredir..
hasta no dejar ni la mas suave palabra en mi boca.
ni el gusto amargo a una molestia atravesada.
Todo esto esta hirviendo en mi cabeza, como una tetera que grita y vaporea para ser sacada del fuego.
Mi mirada está vacía, hacia un punto indiferente, mientras que escucho murmullos de la gente a mi alrededor
Quiero tomar la mesa y destrozarla contra la pared, quiero pisar un vaso con mis pies, y sentir como revienta.
Quiero matar el sonido latente del masticar en mi oído.
Quiero que callen, que calle la mierda que fluye por su boca y que se desborda por la mesa.
que termine su maldita falsedad, que abran los ojos, que descubran algo mejor, que me ayuden a entender porqué yo puedo verlo.
Quiero que dejen el agua correr, que capoteen en el charco, que la música sea más importante...
Quiero que el pecho se les abra y que toquen el corazón latente, y luego de eso puedan decirme
si estoy o no en lo correcto...
Pero estoy inmóvil.. muda y sin energía, además de ser inútil intentar siquiera que lo comprendan.
no hay caso.. mejor recojo mi plato y me dirijo con naturalidad rutinaria a mi pieza.
Tocaste el punto...la música siempre debió ser lo más importante, antes que las hijas, el banco, la señora, etcétera (toma en cuenta que el etcétera es lo peor de todo). Tu agresiva inmovilidad es simplemente la consecuencia de que la música no fue más que murmullo. Pero ese no es tu viaje, nena, el cruce de barcos en el viaje -te lo concedo- duele. Pero no es tu viaje. Recuérdalo, y por sobre todo, deja de ser espejo. Te lo dice un espejo quebrado.
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